jueves, 5 de septiembre de 2013

Historia:

La evolución del tacón


En 1533 nació el zapato de tacón, un calzado que sólo servía el propósito de vanidad y belleza. A los 15 años, la pequeña Catalina de Medicis llevó tacones a la corte francesa cuando se casó con el Duke d’Orleans; pronto fueron amados y admirados por las nobles parisinas.
No fue hasta 1700, que el tacón de cinco pulgadas (12.7 cm) se volvió popular entre las mujeres europeas.
El rey de Francia, Louis XIV, usaba tacones de dos a cinco pulgadas y decorados con escenas de batallas. Sin embargo, cuando la monarquía francesa cayó, también lo hizo la altura de los zapatos y Napoleón eliminó los tacones en defensa de la igualdad.
No obstante, María Antonieta, determinada a lucir bien hasta el final, desafió la orden de Napoleón y usó tacones el día de su ejecución. A partir de ese momento, el alto de los tacones osciló dependiendo de la moda y la política.
 A mediados de 1900´ s y en 1988, el tacón alto volvió a dominar la moda y en los años cincuenta nació el stiletto, uno de los milagros de la tecnología moderna del calzado; la arquitectura del stiletto es tal, que un tacón del alto de un lápiz (y más delgado imposible!) puede sostener y balancear todo el peso del cuerpo.
Desde entonces, los tacones altos se han mantenido populares y en el último medio siglo se han convertido en un tema controversial.
La segunda ola feminista rechazó los estándares de “belleza femenina” alegando que las mujeres eran forzadas a usar tacones por las representaciones sociales y los mensajes mediáticos controlados por el hombre; los tacones fueron atacados junto a otros objetos estéticos de género.

Sin embargo, fue en los ochentas que los tacones fueron reivindicados como una opción personal y fuente de poder femenino; vestirse, maquillarse, jugar con la identidad no es una respuesta a la opresión o a la mirada masculina, lo hacemos por nosotras mismas. Nancy Friday, autora de “The Power of Beauty”, escribió que usamos tacones “por la imagen de nosotras mismas como mujeres sexys y en control, un propósito extraordinariamente satisfactorio”.



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